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Técnicas

Seurat: el pintor que pintaba con píxeles antes de que existieran las pantallas

8 de octubre de 2026

Si acercas una lupa a la pantalla de tu móvil, verás que la imagen está hecha de puntitos diminutos de color rojo, verde y azul. Pues hace casi 140 años, un pintor francés ya trabajaba exactamente así, sin pantallas ni ordenadores: Georges Seurat.

Una obra de dos años y tres metros de ancho

Su cuadro más famoso es Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte (1884-1886). Mide unos 2 metros de alto por 3 de ancho y muestra a parisinos paseando, remando y descansando en una isla del río Sena. Seurat tardó unos dos años en pintarlo y antes hizo decenas de bocetos de las figuras. Hoy se puede ver en el Art Institute de Chicago.

Puntitos en lugar de mezclas

Normalmente, un pintor mezcla en la paleta el azul y el amarillo para conseguir verde. Seurat hizo algo distinto: puso puntitos de azul y de amarillo, uno junto a otro, y dejó que fuera el ojo de quien mira quien los mezclara desde lejos. Es la mezcla óptica. Se basó en estudios científicos de su época sobre cómo percibimos los colores. A este estilo se le llama puntillismo, y su amigo Paul Signac lo siguió.

Tu pantalla hace lo mismo

Cada píxel de una pantalla está formado por tres lucecitas: roja, verde y azul. Desde lejos, tu ojo las mezcla y ves cualquier color (rojo y verde de luz, juntos, dan amarillo). Y las impresoras hacen algo parecido con puntitos de cian, magenta, amarillo y negro. Seurat descubrió con pintura la idea que hoy usan todas las pantallas.

Pocos píxeles, mucho ingenio

En los videojuegos antiguos había tan pocos píxeles que cada uno contaba. Cuando Shigeru Miyamoto creó a Mario para Donkey Kong (1981), explicó que le puso gorra porque con tan pocos píxeles era muy difícil dibujar el pelo; bigote para que se distinguiera la cara sin tener que dibujar la boca; y mono para que los brazos se vieran bien contra el cuerpo. Las limitaciones obligaron a ser creativos. Lo mismo que hace el artista urbano Invader con sus mosaicos.

Una vida muy corta

Seurat murió en 1891, con solo 31 años, así que dejó muy pocas obras. Pero su idea de construir una imagen con puntos de color influyó en muchos artistas posteriores… y, sin saberlo, anticipó cómo se ven hoy todas las imágenes digitales.

Cuadro Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte, de Georges Seurat, pintado con miles de puntitos de colores

Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte, de Georges Seurat (1884-1886). Dominio público · Wikimedia Commons


Publicado en FundamentosArtísticos.com · Blog de recursos de arte para ESO y Bachillerato