26 de octubre de 2026
En las películas, cuando un arquitecto o un ingeniero despliega un proyecto sobre la mesa, casi siempre aparece lo mismo: un gran papel azul con líneas blancas. En inglés, de hecho, la palabra blueprint («impresión azul») sigue usándose hoy para hablar de cualquier plano o proyecto. Pero ¿por qué azul? La respuesta no tiene nada que ver con la estética: tiene que ver con la química y con el sol.
En 1842 el astrónomo y químico británico John Herschel descubrió un procedimiento fotográfico muy sencillo: la cianotipia. Bastaba con empapar un papel en una mezcla de dos sales de hierro (citrato férrico amónico y ferricianuro potásico) y dejarlo secar a oscuras. Al exponerlo a la luz, las zonas iluminadas se transformaban en un pigmento azul intenso e insoluble, el azul de Prusia. Después, un simple lavado con agua eliminaba la sustancia de las zonas que no habían recibido luz, que quedaban blancas. Apenas un año después, la botánica Anna Atkins usó la técnica para ilustrar un libro sobre algas, considerado el primer libro ilustrado con imágenes fotográficas.
A partir de la década de 1870, arquitectos e ingenieros descubrieron que la cianotipia era perfecta para copiar sus dibujos. El original se trazaba con tinta sobre papel vegetal o tela de calco, que deja pasar la luz. Se colocaba encima del papel sensibilizado, se prensaba con un cristal y se dejaba al sol unos minutos. La luz atravesaba el papel transparente y teñía el fondo de azul, pero no podía atravesar las líneas de tinta: por eso el dibujo quedaba en blanco sobre fondo azul. Era un sistema barato, rápido y, sobre todo, exacto: al ser una copia por contacto, sin lentes, las medidas y la escala del plano se conservaban perfectamente. Talleres, astilleros y compañías de ferrocarril se llenaron de copias azules.
A mediados del siglo XX la cianotipia fue sustituida por otros sistemas de reproducción, como la diazotipia, que daba líneas oscuras sobre fondo claro, y más tarde por las fotocopiadoras, los plotters y los programas de dibujo asistido por ordenador (CAD). Sin embargo, la imagen del plano azul se quedó en nuestra memoria visual: todavía hoy muchos diseños e ilustraciones técnicas imitan ese aspecto de líneas blancas sobre fondo azul para decir, sin palabras, «esto es un proyecto».
La cianotipia es una de las técnicas fotográficas más fáciles de hacer en el aula. Con papel ya sensibilizado (se vende como papel de cianotipia o sun print), basta con colocar encima hojas, recortes o un dibujo en acetato, dejarlo al sol entre cinco y quince minutos y lavarlo con agua. Es una forma estupenda de entender, con las manos, de dónde viene el color de los planos que estudiamos en Dibujo Técnico.
Publicado en FundamentosArtísticos.com · Blog de recursos de arte para ESO y Bachillerato