8 de mayo de 2026
Un orden arquitectónico es la relación armónica entre las partes de un edificio. Los griegos establecieron tres que marcaron toda la arquitectura occidental posterior: el dórico, el jónico y el corintio. Roma añadió después el toscano y el compuesto, pero esos ya son otra historia.
Aprender a distinguirlos es clave para cualquier estudiante de Historia del Arte. Aquí los repasamos con sus elementos definitorios.
El dórico es el más antiguo y sobrio de los tres. Su columna no tiene basa y apoya directamente sobre el estilobato. El fuste es acanalado, con aristas vivas que le dan un aspecto robusto. El capitel es sencillo: solo dos piezas, el equino (una curva convexa) y el ábaco (una pieza cuadrada), sin decoración alguna. El friso se divide en triglifos (tres estrías verticales) y metopas (espacios cuadrados que a menudo llevan relieves). Todo en el dórico transmite solidez y austeridad.
Surgido en las costas de Asia Menor, el jónico es más esbelto y decorativo que el dórico. Su columna sí tiene basa, formada por molduras circulares sobre las que se eleva. El fuste es acanalado pero con estrías de cantos planos, más suaves al tacto visual que las dóricas. El elemento más reconocible del jónico es el capitel con volutas: dos espirales a los lados que recuerdan un pergamino enrollado. El friso es continuo, sin triglifos ni metopas, con un relieve corrido que recorre todo el templo.
El corintio es el más tardío y el más ornamentado de los tres. Según la leyenda, el escultor Calímaco se inspiró en un cesto rodeado de hojas de acanto que vio sobre una tumba. Su capitel se decora con dos filas de hojas de acanto estilizadas y cuatro pequeños roleos o volutas en las esquinas, llamados caulículos. Es el rasgo que lo hace inconfundible. Comparte basa y entablamento con el jónico, pero sus proporciones son aún más estilizadas. Fue el orden favorito de los romanos para sus templos imperiales.
Publicado en FundamentosArtísticos.com · Blog de recursos de arte para ESO y Bachillerato